El pase que cambia el partido: llévalo de un lado cargado a uno libre de una sola vez. Un centrocampista que sabe cambiar el juego con calma es difícil de presionar. Necesitas espacio — un campo, un parque, o un compañero a cuarenta metros — y un cubo de repeticiones.

Pase raso — bajo y rápido. Golpea por el centro del balón con el empeine, el tobillo bloqueado. Dale a un objetivo — un cono, un árbol, los pies de tu compañero. Debe llegar rápido y raso.

Pase bombeado — por encima de un defensa. Por debajo del balón, acompaña hacia arriba. Salva un obstáculo y hazlo caer en un punto. Mismo objetivo, otra trayectoria.

Dale la fuerza justa. Un cambio no sirve de nada si tu compañero tiene que romper la zancada. Apunta a que caiga a los pies o al espacio justo por delante de la carrera — di cuál antes de golpear, y luego comprueba si lo lograste.

Ambos pies. Pie derecho hacia la izquierda, pie izquierdo hacia la derecha. El cambio con el pie malo es raro y valioso; dedícale tiempo de verdad.

Veinte balones a cada lado es una buena sesión. La distancia está bien; la precisión es lo que importa.