Unos minutos de calma antes de jugar. No es un calentamiento para el cuerpo — es un calentamiento para la mente. El móvil abajo, en un sitio tranquilo, cinco minutos.

Cálmate. Siéntate o túmbate. Respira despacio — entra por la nariz, sale por la boca. Deja que la respiración se alargue. Con un minuto basta.

Imagina tu primer toque. Verte recibiendo el balón bajo presión — lo controlas, giras, un pase sencillo. No solo lo mires; siéntelo. El peso del balón, el giro, la calma.

Imagina perderlo. Ahora la difícil — verte perder el balón. Llega la frustración. Y la gestionas: la nombras en una palabra, sueltas el aire, siguiente balón, levanta la cabeza. El reinicio, funcionando. Imaginar el peor momento es lo que hace que lo puedas superar cuando llega.

Imagina el día que quieres. Ve todo — tranquilo, atento, dentro del juego. No un resumen de jugadas. Solo tú, jugando como quieres jugar.

Ya está. Abre los ojos. Estás listo.

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