Una vez al mes, elige un día tranquilo y toma cuatro medidas. No es una sesión — es un chequeo. El único jugador contra el que te mides eres tú, el mes pasado.
Toques — el mejor de tres. solo pies, cuenta hasta que caiga el balón. tres intentos, guarda el mejor. cuando solo-pies deje de ser el límite, pasa a la escalera: pie, pie, muslo, muslo, cabeza, y de vuelta — ¿hasta dónde llegas?
El minuto de portería. de porterías de pase: pases limpios por la portería en sesenta segundos, a cinco pasos grandes. misma portería, misma distancia, cada mes — el número solo significa algo si la prueba no cambia.
La prueba del pie malo. treinta y dos balones: un compañero sirve dieciséis a cada lado, o juégalos contra una pared en ángulo. primer toque con el pie más cercano, pase de vuelta por una portería. cuenta los limpios — y cuenta aparte los del pie izquierdo. ese segundo número es el que hay que vigilar.
El salto. salto a una pierna, a distancia — tres intentos con cada pierna, guarda el mejor de cada una. aterriza clavado, o no cuenta. si un número que venía subiendo baja de golpe, no es un fracaso — normalmente es que estás creciendo. afloja el trabajo de saltos una temporada y verás cómo vuelve.
Apunta los cuatro en un sitio que encuentres el mes que viene — y cada pocos meses, añade tu altura al lado. los estirones son justo cuando los números bailan, y saberlo es la gracia.
progresión. la prueba no progresa — esa es la gracia. progresas tú.